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sábado, 22 de noviembre de 2008

I had a dream...

¿Pueden los sueños alterar nuestra percepción de la realidad? La pregunta y su respuesta me han causado más de un desvelo.
Para quienes tenemos el privilegio de soñar y recordar, las imágenes oníricas, sus sonidos, sabores y aromas pueden ser una diversión, una fuente de inspiración, una liberación de las tensiones y un largo etcétera.
Sin embargo, algunos sueños tienen un poder que intimida porque rompen los códigos o las leyes que asumimos controlan su relación con el mundo de la vigilia. Existen sueños que cambian de una manera inexorable el modo en que vemos el mundo cuando estamos despiertos.
Pesadilla o encanto, nos turban haciéndonos sentir estupefactos al volver al mundo de los vivos. Nos dan asco y nos repugnan, nos hieren y nos vencen o nos alegran y nos divierten.
¿Cómo es posible que la nada pura de un sueño sea capaz de alterar el todo pétreo de la vigilia?
Como el Faraón y sus vacas flacas, yo he soñado mi desvelo.
Pienso y sólo me remito al Segismundo de Calderón. ¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión,una sombra, una ficción,y el mayor bien es pequeño:que toda la vida es sueño,y los sueños, sueños son.
¿A cuántos un sueño puede alterarles la vida?

jueves, 12 de junio de 2008

El medio

El medio jamás es cómodo; es amigo de la difamación.
El medio jamás es simple; es padre de la imcomprensión.
El medio es más radical que los extremos, está al filo del peligro.
El medio no es tranquilo sino violento y valiente.
El medio es solitario y, por eso, esencialmente desierto.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Preguntas ¿para? psicológicas

Conversando en un reunión, la corriente de la charla nos arrastró hacia los tests psicológicos y, en especial, hacia aquellas preguntas del tipo: "¿Si fueras una fruta, qué fruta serías?".

Tal como es de esperarse, las risas no tardaron en transformarse en carcajadas batientes y las preguntas en deformarse,
retorcerse y metamorfosearse hasta límites insospechados.

Pudiendo atribuir los excesos sólo al espíritu festivo de un estómago satisfecho, agotados los músculos de tanto contraerse, se cerró el capítulo y las palabras se mudaron a otros parajes.

Sin embargo, la simplicidad de una pregunta quedó dando vueltas en mi cabeza por cerca de una semana. Tal vez haya sido la sombra de mis
ancestros, mi tótem, mi ánima guía, mi parte atávica, la visión de una vida anterior, una conexión cósmica fugaz, pero tuve de pronto la certeza de que era un ave. Es decir, si fuera un animal sería una ave.

Muchos dirán que más que pájaro,
pajarón o, de manera menos sutil, cambiarán una letra y removerán un acento, pero no presto oídos a tales insidiosas observaciones.

Un ave.... aún no he logrado dilucidar qué clase o especie... Aguardo mi epifanía.

martes, 22 de mayo de 2007

El temor al estancamiento

Hay momentos en los que un hecho insignificante impulsa a la mente a una desbocada carrera, a un acto desaforado de construcción que apila uno sobre otro borbotones de pensamientos.
Los finales de estos "éxtasis" de asociación libre han resultado ocasionalmente interesantes y en honor a ello les dedico una sección que espero que crezca al ritmo vertiginoso al que se reproducen las ideas.
Extrañamente, a pesar de ser desbocados, estos pensamientos no son nunca deslenguados. Ignoro si son o no altamente nocivos para terceros, o si podrán ser usados en mi contra. Me es indiferente de todos modos; el sabor de la experiencia supera largamente la posible amargura de las consecuencias.

No sé si el río que veo escurrirse hacia el mar es siempre el mismo o si sus aguas son la ilusión de un objeto de presente inasible compuesto de puro pasado y total futuro.
Siento invencible el temor al estancamiento en la forma vacía de la nada entre el lento movimiento de la espuma que baila la dispersión perezosa de las ondas de la superficie.
Tiemblo ante la idea de convertirme en esclavo del presente y en adorador del futuro, sojuzgado por el anhelo y subyugado por el deseo del mañana.
Camino sin rumbo rumiando la pregunta:¿Habrán las elecciones del pasado atado los nudos de la red que será mi prisión? ¿Habré ya forjado los eslabones de las cadenas que me retendrán?